Cuando uno cree que ya ha visto lo peor, la realidad se encarga de desmentirlo. Las cifras que han sacado a la luz los activistas sobre las ejecuciones de más de 428 civiles a manos de las fuerzas de seguridad sirias en la costa son un recordatorio brutal de que la impunidad sigue reinando en el país. Años de guerra, represión y silencios cómplices han dejado a la población atrapada en un ciclo de violencia que parece no tener fin.