Que el Rey reciba a las confederaciones de empresarios de Ceuta y Melilla el próximo 6 de marzo es, sin duda, una buena noticia. Es un gesto de cercanía y atención hacia dos ciudades que, a menudo, parecen quedar al margen de las grandes decisiones nacionales. Sin embargo, no podemos evitar sentir que este movimiento, aunque positivo, se queda corto. Ceuta necesita más que un saludo en el Palacio de la Zarzuela; Ceuta necesita la presencia de Su Majestad en nuestras calles, para que quede claro y sin titubeos que esta tierra es tan española como cualquier otra.