Ione Belarra ha sido reelegida al frente de Podemos con el 90 % de los votos. En cualquier otra circunstancia, este resultado sería motivo de celebración, pero en este caso suena más a autoafirmación de una estructura encerrada en sí misma que a un verdadero respaldo popular. La frase con la que coronó su reelección —eso de que “el sueño húmedo del PSOE era suplirnos por una izquierda dócil”— es un ejemplo perfecto del victimismo que tan bien explotan algunos dirigentes morados cuando se quedan sin discurso.