La fumata blanca que este jueves ha teñido de júbilo el cielo del Vaticano no solo anuncia la elección de un nuevo Papa, sino también el inicio de una nueva etapa para la Iglesia católica. Cada vez que se pronuncia el histórico "Habemus Papam", millones de creyentes y no creyentes dirigen la mirada a Roma, con la esperanza de que el elegido sea capaz de entender y responder a los desafíos del mundo actual.