Las palabras del eurodiputado Jorge Buxadé, “la UE no puede seguir premiando a quien ataca nuestras fronteras y nuestra integridad territorial”, resuenan con fuerza en un momento en el que muchas familias sienten que se les exige demasiado mientras se tolera demasiado a otros. No es cuestión de ideologías, sino de sentido común: un país que no protege sus fronteras, que no valora el esfuerzo y que no exige reciprocidad, pierde el rumbo y la cohesión social.