Cada vez que el Gobierno dice “no sabemos si saldrán más nombres” en la trama que salpica a Ábalos, Cerdán y Koldo, en realidad está diciendo todo lo contrario. Es una estrategia tan vieja como efectiva: adelantar con sordina lo que ya es inevitable. Porque claro que saben que saldrán más nombres. Lo saben desde el minuto uno. Y lo están gestionando con bisturí político para que el escándalo no les estalle de golpe, sino en cómodos plazos, como quien dosifica una medicina amarga.