Cada vez cuesta más separar el destino político de Pedro Sánchez del de su entorno más inmediato. La figura de Santos Cerdán, hasta hace poco un discreto operador de partido, ha emergido como un personaje central en todas las etapas clave del sanchismo: desde el resurgir del actual presidente en las primarias de 2017 hasta los pactos con los independentistas y proetarras que lo sostienen hoy en Moncloa. No se ha movido una ficha en Ferraz sin que Cerdán estuviera al tanto, o directamente al mando.