Otra vez la Vuelta a España se ha visto interrumpida por protestas políticas que nada tienen que ver con el deporte. Esta vez han sido doce los detenidos por una acción pro Palestina que, más allá del ruido mediático, vuelve a poner en el punto de mira a los aficionados que solo quieren disfrutar del ciclismo. Porque la pregunta es clara: ¿qué culpa tienen ellos de que algunos decidan convertir una competición deportiva en escenario de su propaganda?