Ceuta es una ciudad única, y pocas cosas lo demuestran mejor que la manera en la que celebra su diversidad. La ruptura del ayuno institucional, con representantes de todas las sensibilidades políticas y sociales compartiendo mesa no es solo un gesto simbólico. Es un recordatorio de que aquí la convivencia no es una palabra vacía, sino una realidad que sigue latiendo fuerte.
