La externalización del servicio de logopedia en Ceuta es otro ejemplo de cómo se opta por soluciones parche en lugar de fortalecer los servicios públicos. En lugar de dotar a la sanidad de los recursos necesarios, se delega en empresas privadas una atención esencial, con el consiguiente encarecimiento y la posible merma en la calidad del servicio.
La externalización del servicio de logopedia en Ceuta es otro ejemplo de cómo se opta por soluciones parche en lugar de fortalecer los servicios públicos. En lugar de dotar a la sanidad de los recursos necesarios, se delega en empresas privadas una atención esencial, con el consiguiente encarecimiento y la posible merma en la calidad del servicio.
No es la primera vez que ocurre ni será la última si no se cambia el modelo. La falta de logopedas en la sanidad pública no es un problema nuevo, pero en lugar de buscar soluciones estructurales, como mejorar las condiciones laborales y atraer profesionales, se opta por derivar el problema a terceros. Así, se perpetúa una dependencia del sector privado que, lejos de solucionar la cuestión, la agrava.
El resultado es que quienes necesitan atención especializada pueden encontrarse con listas de espera más largas, menos estabilidad en el servicio y una menor supervisión pública. Esto afecta especialmente a los niños y a las personas con dificultades del habla, que requieren un tratamiento constante y de calidad.
La administración debería asumir su responsabilidad y garantizar que la logopedia, como cualquier otra especialidad sanitaria, esté integrada dentro del sistema público con recursos suficientes. De lo contrario, se sigue desmantelando poco a poco la sanidad pública en favor de modelos que anteponen el negocio a la atención de los ciudadanos.



