Teresa López ya es historia en VOX Ceuta. La que fuera su líder local ha terminado fuera del partido, convertida en diputada no adscrita y sin un rumbo político claro. Le ha llegado el karma, dicen algunos, porque durante su mandato no le tembló el pulso para atacar a los medios de comunicación y dejar a gente sin trabajo solo porque no le gustaban las críticas. Curioso, porque ser político implica precisamente eso: aguantar el chaparrón y no tomarse cada adjetivo como una afrenta personal.
