Que en pleno 2025 Ceuta cuente con un solo psiquiatra para atender los casos agudos de salud mental es algo más que una cifra alarmante: es una vergüenza. No hay otra palabra que lo defina mejor. Nos encontramos ante un sistema que ya no da más de sí, colapsado, sin recursos y, lo peor de todo, sin soluciones a la vista. No es un problema nuevo, pero cada vez es más grave, y parece que a nadie le importa lo suficiente como para actuar con la urgencia que requiere.
