Este martes atracaba en el puerto de Ceuta el crucero con mayor número de turistas a bordo que hemos recibido hasta la fecha: 2.600 personas. Una cifra que no solo impresiona, sino que invita a reflexionar sobre el verdadero potencial que tiene nuestra ciudad cuando se abren las puertas al mundo. El turismo de cruceros es una mina de oro flotante, y no podemos seguir conformándonos con visitas esporádicas mientras otras ciudades se llevan la parte grande del pastel.
Este martes atracaba en el puerto de Ceuta el crucero con mayor número de turistas a bordo que hemos recibido hasta la fecha: 2.600 personas. Una cifra que no solo impresiona, sino que invita a reflexionar sobre el verdadero potencial que tiene nuestra ciudad cuando se abren las puertas al mundo. El turismo de cruceros es una mina de oro flotante, y no podemos seguir conformándonos con visitas esporádicas mientras otras ciudades se llevan la parte grande del pastel.
La Autoridad Portuaria tiene una oportunidad histórica de convertir el puerto en un músculo económico real, constante y potente. No se trata solo de recibir grandes barcos de vez en cuando, sino de trabajar para que Ceuta esté en el mapa de los cruceros cada semana, si es posible, cada día. Hay que pelear por ello: con promoción internacional, mejoras en los servicios, alianzas con navieras y una ciudad volcada en recibir con los brazos abiertos.
No es descabellado pensarlo. Ceuta tiene encanto, historia, gastronomía, compras libres de impuestos y un entorno único. Lo que falta es estrategia, ambición y continuidad. Porque un puerto lleno de turistas no solo es bueno para las tiendas o los bares, es oxígeno para toda la economía local: desde los guías hasta los taxis, desde los museos hasta los mercados.
Por eso, no podemos dejar pasar más trenes… o en este caso, más barcos. Hay que profesionalizar la gestión turística, coordinar bien la llegada de cruceristas y apostar fuerte por este modelo que, sin duda, puede ser uno de los motores económicos más importantes de Ceuta. No es cuestión de suerte, es cuestión de trabajo bien hecho. Porque Ceuta lo vale.
