Ya ha pasado tiempo suficiente desde el apagón que dejó a España a oscuras y, sin embargo, seguimos sin respuestas claras ni convincentes. Cada día que pasa sin una explicación detallada y veraz solo hace crecer la sospecha de que alguien está más interesado en tapar vergüenzas que en arrojar luz sobre lo ocurrido. Lo que empezó siendo una avería puntual ha terminado por convertirse en un símbolo de oscurantismo institucional.
