Que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer asuman más competencias puede parecer un avance pero, si no se refuerzan los medios humanos y materiales, lo único que se consigue es colapsar aún más un sistema ya sobrecargado. Jueces y magistrados llevan tiempo alertando del problema: más trabajo sin más recursos solo genera retrasos, saturación y una peor atención a las víctimas.
