Los bancos llevan años jugando con la confianza de sus clientes. Cláusulas abusivas, comisiones ocultas y cobros indebidos han sido el pan de cada día para miles de consumidores que, cansados de promesas vacías y excusas burocráticas, han decidido dar un paso al frente. Ahora, una oleada de reclamaciones está llegando a los tribunales, demostrando que la paciencia tiene un límite.
