La ausencia de Pedro Sánchez en la Pascua Militar no ha pasado desapercibida. No es un acto menor ni una cita de relleno en el calendario institucional: es un símbolo de respeto al Estado, a las Fuerzas Armadas y, en definitiva, a una tradición que representa continuidad y cohesión. Cuando el presidente decide no estar, el mensaje —quiera o no— suena a desinterés o a distancia calculada.
