Vuelven las protestas del sector primario, y no por capricho. En Córdoba, agricultores hartos salen a la calle; en el mar, la flota pesquera amarra para hacerse oír. El mensaje es sencillo: las normas de la UE, sumadas a acuerdos como Mercosur, aprietan tanto que ya no dejan respirar. Mientras aquí se exige cada vez más, fuera se compite con reglas más laxas. Y así, el campo y el mar sienten que juegan un partido con el árbitro en contra.
