La Autopista Nacional
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Otra vez, Oriol Junqueras ha conseguido lo que muchos esperaban: 4.700 millones más para Cataluña gracias a un acuerdo con el Gobierno de Sánchez. Y otra vez, la sensación general es la misma: el Ejecutivo se arrodilla para asegurarse los votos de los independentistas, sacrificando el interés general por su supervivencia política. No es negociación, es rendición pura y dura.

Otra vez, Oriol Junqueras ha conseguido lo que muchos esperaban: 4.700 millones más para Cataluña gracias a un acuerdo con el Gobierno de Sánchez. Y otra vez, la sensación general es la misma: el Ejecutivo se arrodilla para asegurarse los votos de los independentistas, sacrificando el interés general por su supervivencia política. No es negociación, es rendición pura y dura.

Sánchez, una vez más, demuestra que su prioridad no es España, sino mantenerse en La Moncloa a cualquier precio. Cada concesión a los independentistas no es un gesto de generosidad, es un aviso de que quien tiene poder parlamentario puede doblarle el brazo sin esfuerzo. Mientras tanto, millones de ciudadanos observan cómo su dinero se reparte según conveniencias políticas y no según necesidades reales.

Este gobierno se ha convertido en un ejemplo de debilidad institucional. No hay principios, no hay firmeza, solo cálculo electoral y sumisión. Sánchez insiste en jugar a ser conciliador mientras la estabilidad de España se tambalea. Cada anuncio de “acuerdo” con los independentistas es, en realidad, un recordatorio de que el Ejecutivo está dispuesto a vender lo que sea para salvar su pellejo político.

Que nadie se engañe: esto no es buena política, es política de miedo. Es poner la gobernabilidad del país en manos de los que buscan dividir, chantajear y conseguir ventajas a costa de todos. Mientras Sánchez sonríe y aplaude acuerdos como este, el resto del país paga el precio de su debilidad y su oportunismo sin límites.

Y así seguimos: un Gobierno que antepone la permanencia en el poder al interés nacional, y un presidente que, más que liderar, se arrastra ante quienes pueden sostenerlo en el cargo. España merece algo mejor que esta sumisión constante. Pero mientras “Perro Sánchez” siga contando votos y cediendo millones, la sensación es clara: el país se hunde, y él solo mira su silla.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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