Felicitar suele parecer un gesto reservado para quien gana, celebra o alcanza metas visibles. Sin embargo, hoy vale la pena detenernos a felicitar a quienes no están en la foto del triunfo: los hospitalizados, los desfavorecidos, las personas sin techo y todos aquellos que viven en situación de vulnerabilidad. No por romantizar el sufrimiento, sino por reconocer algo mucho más profundo: su resistencia diaria.
