Ceuta Ya! vuelve a la carga con una propuesta que suena bien al oído cansado del ciudadano: reducir los sueldos políticos. Es de esas ideas que, nada más oírlas, generan aplausos fáciles y titulares rápidos. Porque hablar de lo que cobran “los de arriba” siempre vende, sobre todo cuando la economía aprieta.
Ceuta Ya! vuelve a la carga con una propuesta que suena bien al oído cansado del ciudadano: reducir los sueldos políticos. Es de esas ideas que, nada más oírlas, generan aplausos fáciles y titulares rápidos. Porque hablar de lo que cobran “los de arriba” siempre vende, sobre todo cuando la economía aprieta.
El problema no está tanto en la propuesta en sí, sino en el tono y el trasfondo que se percibe. Hay un deje de demagogia barata, casi sanguinaria, en ese mensaje de “que cobren menos”, como si señalar el salario ajeno fuese la solución mágica a todos los males. Es el clásico “exijo lo que yo no haría”, una fórmula muy usada y muy poco honesta.
Conviene recordar algo básico que a veces se olvida a propósito: todo el mundo tiene derecho a cobrar por su trabajo, también quienes se dedican a la política. Y no solo eso, cuanto mejor esté remunerado un trabajo, más fácil es exigir responsabilidad, dedicación y profesionalidad. Demonizar el sueldo no mejora automáticamente la gestión.
Al final, estas propuestas parecen más pensadas para agitar emociones que para mejorar la vida pública. Menos golpes de efecto y más debates serios. Porque la política no debería ir de quién cobra menos, sino de quién trabaja mejor.
