Hay veces que la política local parece un eterno déjà vu. Se aprueban acuerdos plenarios, se celebran debates intensos y, al final, muchos de esos compromisos terminan guardados en un cajón como si fueran papeles sin importancia. La ciudadanía observa y se pregunta para qué sirven tantas horas de discusión si después todo sigue igual.
