Lo que se ha permitido en Ceuta con las instalaciones de Servilimpce no es una transición. Es un retrato de abandono. Caracolas insalubres donde un trabajador llegó a acabar con pulgas. Aguas que aparecen por los enchufes. Un taller “provisional” sin medidas de seguridad a la altura del riesgo real. Vehículos y camiones que se caen a trozos mientras se exige rendimiento a quien se juega la salud para sostener el servicio público.
Lo que se ha permitido en Ceuta con las instalaciones de Servilimpce no es una transición. Es un retrato de abandono. Caracolas insalubres donde un trabajador llegó a acabar con pulgas. Aguas que aparecen por los enchufes. Un taller “provisional” sin medidas de seguridad a la altura del riesgo real. Vehículos y camiones que se caen a trozos mientras se exige rendimiento a quien se juega la salud para sostener el servicio público.
El resto un llano de tierra. Pues todo esto con un coste superior al medio millón de euros. Medio millón. ¿Por qué cuesta eso? ¿Quién lo justifica? ¿Quién firma que vale lo que dicen que vale?
En la empresa existe un responsable de prevención de riesgos laborales y durante más de un año no se ha advertido ni denunciado nada, alguien debe explicarlo. Si hay dejación, que se depuren responsabilidades. Si hay sobrecoste, que se investigue. Lo demás es mirar hacia otro lado… hasta que ocurra una desgracia.
