Uno de cada cinco universitarios abandona la carrera durante el primer año. La cifra, por sí sola, ya invita a la reflexión. No hablamos de un pequeño desajuste estadístico, sino de miles de jóvenes que empiezan una etapa clave de su vida académica y la dejan al poco tiempo. Cuando esto ocurre con tanta frecuencia, lo razonable es pensar que algo no está funcionando bien antes de que esos estudiantes lleguen a la universidad.
