Después de décadas de políticas de igualdad, de millones invertidos y de una avalancha legislativa que ya marea, la sensación generalizada es que seguimos en el mismo sitio o, peor aún, que cada paso adelante viene acompañado de una bronca monumental. Ahora, el Gobierno, que lleva ya dos legislaturas al mando, vuelve a la carga con el asunto y lo lleva al pleno este lunes. Vaya tela. ¿No será que el problema no es solo de leyes, sino también de enfoque?
