No hace falta ser experto en sociología para entender el golpe que supone el Informe FOESSA 2025 para Ceuta. Los datos presentados este martes en la Vicaría son cualquier cosa menos fríos: un 28,5% de la población en exclusión y más de un 15% en exclusión severa. Detrás de cada porcentaje hay un rostro, una historia, una familia que intenta llegar al mes sin romperse. Y eso es lo que más duele: que esta radiografía no descubre nada nuevo para quienes viven la ciudad desde abajo, pero sí lo pone, por fin, negro sobre blanco.
