Juan Luis Aróstegui se ha consolidado como el epítome del político inútil que, por arte de magia, siempre consigue estar donde no debería. Durante su paso por Hacienda en Ceuta, dejó una estela de desastre económico que todavía arrastra la ciudad. Sin embargo, su gran talento no es resolver problemas, sino exhibir breves destellos de “inteligencia” para amenazar con la Fiscalía o la UCO a cualquiera que ose cuestionarlo. Un espectáculo patético: ruido, amenazas y cero soluciones.
