En su tercera jornada de huelga, el Sindicato Médico ha subido el tono hasta calificar al Ingesa como una “máquina compulsiva de mentiras”. Y aunque la frase suene dura, lo cierto es que resume a la perfección el hartazgo que muchos profesionales sanitarios llevan tiempo arrastrando. Cuando quienes sostienen el sistema día tras día acaban gritando, quizá la pregunta no es por qué gritan, sino qué hemos dejado de escuchar.
