La Constitución de 1978 se concibió como el gran acuerdo de todos los españoles para avanzar juntos tras décadas de dictadura. Sin embargo, en los últimos años parece que, más que un pacto de convivencia, se ha convertido en un manual al que algunos recurren solo cuando les conviene. ¿Es un problema de la Carta Magna o de quiénes deberían defenderla?