La política española atraviesa uno de esos momentos en los que resulta difícil separar lo importante de lo accesorio. El presidente Sánchez insiste en marcar agenda con anuncios llamativos, como la reciente referencia a la “flotilla”, mientras en paralelo la opinión pública se distrae con noticias sobre su entorno más cercano: su mujer, su hermano o incluso su círculo de amistades. Y la pregunta es sencilla: ¿de qué se nos quiere hablar realmente?