Es inaceptable. No hay otra forma de empezar cuando hablamos de la agresión sufrida por un vigilante de seguridad en el Hospital Universitario. Un centro sanitario debería ser un espacio de respeto, de calma y de cuidado, no un escenario donde la violencia se convierta en un problema añadido al que ya de por sí soporta nuestro sistema de salud. Lo ocurrido no es un simple altercado: es un ataque directo a quienes están ahí para proteger a trabajadores, pacientes y familias.
