La huelga sanitaria en Ceuta se ha convertido en un curioso espectáculo de números que van y vienen. El Ingesa dice una cosa, los sindicatos responden con otra, y mientras tanto los ciudadanos seguimos en medio de un rifirrafe que no mejora la atención ni resuelve la falta de médicos. Es el clásico “diálogo de besugos”: cada parte habla, pero nadie escucha.
