En el Poblado Regulares Narváez Alonso los vecinos han alzado la voz, y con razón. Reclaman algo tan básico como la transparencia en las elecciones de su barriada, un proceso que debería ser limpio, abierto y participativo, pero que demasiadas veces acaba convertido en un trámite opaco. Cuando la democracia se juega en lo pequeño, en la escala de una asociación de vecinos, es cuando de verdad se mide la salud de la vida comunitaria.
