La Delegación del Gobierno en Ceuta ha guardado este miércoles un minuto de silencio por la última víctima de la violencia machista. Un gesto solemne, breve, cargado de respeto, pero también de impotencia. Porque, aunque el silencio sea necesario para honrar la memoria de las víctimas, el ruido social contra esta lacra no puede apagarse ni un solo día.
