El PSOE de Ceuta ha salido en tromba para acusar a la consejera Nabila Benzina de “irresponsable” por sumarse al supuesto boicot del PP a la ministra de Sanidad. Pero seamos serios: aquí no hay ningún boicot. Lo que hay es una protesta más que fundada contra la incompetencia de una ministra que ha demostrado no conocer ni cómo funciona la sanidad en Ceuta.
El PSOE de Ceuta ha salido en tromba para acusar a la consejera Nabila Benzina de “irresponsable” por sumarse al supuesto boicot del PP a la ministra de Sanidad. Pero seamos serios: aquí no hay ningún boicot. Lo que hay es una protesta más que fundada contra la incompetencia de una ministra que ha demostrado no conocer ni cómo funciona la sanidad en Ceuta.
La realidad es que Mónica García sigue sin entender que la Ciudad Autónoma no tiene competencias sanitarias. Pretender que el Gobierno local contrate médicos o tome decisiones que no le corresponden no solo es un error político, es una falta de respeto a los ceutíes que sufren cada día las carencias del sistema. Y ante eso, callar no sería responsabilidad, sino complicidad.
Es curioso cómo el PSOE local se apresura a lanzar reproches, pero nunca levanta la voz cuando el Gobierno de la Nación margina a Ceuta. Prefieren ponerse del lado de Madrid antes que defender los intereses de sus vecinos. Y eso, por mucho que intenten disfrazarlo de lealtad institucional, tiene otro nombre: sumisión política.
Ya está bien de intentar tapar las vergüenzas del Gobierno central acusando de “boicot” a quien simplemente exige soluciones. Ceuta necesita médicos, medios y atención, no discursos vacíos ni cartas mal dirigidas. Lo que hace falta aquí no es obediencia partidista, sino dignidad institucional.
