Una vez más, nos despertamos con una noticia que debería avergonzarnos como sociedad: dos mujeres detenidas cuando iban a embarcar con hachís adosado al cuerpo, y una de ellas, menor de edad. Que una chica tan joven, con toda la vida por delante, acabe atrapada en una red de tráfico de droga no es solo una cuestión policial, sino un síntoma claro de que algo está fallando gravemente en nuestro entorno social, educativo y familiar.
