Mi Rincón
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En el debate sobre la reforma del Estatuto Marco del personal sanitario, hay cuestiones que no se pueden dejar fuera si de verdad se quiere avanzar hacia un sistema más justo, sostenible y que cuide a quienes lo sostienen. Hablamos de tres demandas básicas y legítimas: una nueva clasificación profesional adecuada a la realidad actual, una retribución digna que reconozca el esfuerzo y la responsabilidad del trabajo sanitario, y la posibilidad de acceder a una jubilación anticipada o parcial de forma voluntaria.

En el debate sobre la reforma del Estatuto Marco del personal sanitario, hay cuestiones que no se pueden dejar fuera si de verdad se quiere avanzar hacia un sistema más justo, sostenible y que cuide a quienes lo sostienen. Hablamos de tres demandas básicas y legítimas: una nueva clasificación profesional adecuada a la realidad actual, una retribución digna que reconozca el esfuerzo y la responsabilidad del trabajo sanitario, y la posibilidad de acceder a una jubilación anticipada o parcial de forma voluntaria.

Estas no son exigencias caprichosas ni planteamientos maximalistas. Son reivindicaciones de sentido común que llevan años sobre la mesa sin una respuesta seria. La estructura profesional de nuestro sistema sanitario se ha quedado obsoleta, las categorías y funciones no reflejan ni la formación ni las competencias reales de los profesionales. Seguir ignorándolo es perpetuar una injusticia y fomentar la desmotivación.

Tampoco es de recibo que quienes dedican su vida a cuidar a los demás vean cómo sus salarios se estancan o pierden poder adquisitivo año tras año. La retribución tiene que ir en consonancia con la responsabilidad, la formación y el desgaste físico y mental que supone trabajar en sanidad. Reconocer esto no es un regalo, es una deuda pendiente.

Y por último, la jubilación anticipada o parcial debe dejar de ser un tabú. Hay profesiones, como las sanitarias, que por su carga emocional y física requieren una salida laboral más flexible y humana. No se trata de obligar a nadie, sino de ofrecer una opción razonable a quienes ya han dado mucho y necesitan cuidar también de sí mismos.

Si el Gobierno quiere contar con el apoyo real del sector sanitario al nuevo Estatuto Marco, tiene que entender que estas tres cuestiones no son negociables. Son una línea roja. O se incluye una solución justa para cada una de ellas o no habrá consenso posible. Porque cuidar a quien cuida no es un eslogan: es una responsabilidad que no puede seguir aplazándose.

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Ceuta, Domingo 02 de Agosto del 2026

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