El PSOE de Ceuta ha vuelto a dar la voz de alarma: podríamos perder fondos europeos por culpa de la mala gestión del Gobierno local. No es la primera vez que se lanza esta advertencia y, lamentablemente, empieza a parecer una costumbre demasiado peligrosa. Los fondos europeos no son un regalo, son una oportunidad para transformar la ciudad, generar empleo, modernizar servicios y reducir desigualdades. Perderlos por dejadez o falta de planificación sería una irresponsabilidad de enormes proporciones.
El PSOE de Ceuta ha vuelto a dar la voz de alarma: podríamos perder fondos europeos por culpa de la mala gestión del Gobierno local. No es la primera vez que se lanza esta advertencia y, lamentablemente, empieza a parecer una costumbre demasiado peligrosa. Los fondos europeos no son un regalo, son una oportunidad para transformar la ciudad, generar empleo, modernizar servicios y reducir desigualdades. Perderlos por dejadez o falta de planificación sería una irresponsabilidad de enormes proporciones.
Desde el Ejecutivo de Vivas suelen escudarse en la burocracia, los plazos ajustados o la falta de personal, pero los hechos están ahí: proyectos que no se ejecutan, subvenciones que no se justifican a tiempo y una sensación generalizada de que no se están aprovechando las oportunidades que llegan desde Bruselas. Y lo más grave es que, si se pierden esos recursos, no lo paga el Gobierno, lo pagamos todos los ceutíes.
El PSOE, esta vez, pone el foco en la inacción y advierte de consecuencias concretas. Ya no hablamos de promesas incumplidas o de programas que se quedan en el cajón. Hablamos de dinero real que puede dejar de llegar, simplemente porque no se ha hecho el trabajo a tiempo. ¿De verdad Ceuta puede permitirse ese lujo? La respuesta es clara: no.
Más allá del ruido político, lo que necesitamos es eficacia. Los fondos europeos no solo deben solicitarse, hay que saber gestionarlos, rendir cuentas y cumplir objetivos. Y para eso hace falta algo más que discursos: hace falta compromiso, planificación y ganas de trabajar.
Porque en una ciudad como la nuestra, con tantos retos por delante, cada euro cuenta. Y no podemos permitir que la ineficacia o la comodidad de unos pocos frene el desarrollo de todos.
