2024 se despide con una cifra que debería alarmarnos a todos: es el segundo peor año del último decenio en cuanto a ahogamientos mortales en espacios acuáticos en España. Las playas, ríos y piscinas, esos lugares de recreo y tranquilidad, han sido escenario de tragedias que quizás pudieron evitarse. Es hora de plantearnos qué estamos haciendo mal y qué podemos mejorar.
