La Autopista Nacional
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El ministro Ángel Torres ha acusado al PP de bloquear el reparto de menores extranjeros no acompañados (MENAS) entre las comunidades autónomas, una situación que, según él, agrava el problema migratorio. Sin embargo, resulta curioso que quien más crítico es el que menos soluciones aporta. El Gobierno de Pedro Sánchez, con Torres a la cabeza en este asunto, lleva años mirando para otro lado mientras Ceuta, Melilla y otras regiones soportan en solitario una presión que debería repartirse a nivel nacional y europeo.

El ministro Ángel Torres ha acusado al PP de bloquear el reparto de menores extranjeros no acompañados (MENAS) entre las comunidades autónomas, una situación que, según él, agrava el problema migratorio. Sin embargo, resulta curioso que quien más crítico es el que menos soluciones aporta. El Gobierno de Pedro Sánchez, con Torres a la cabeza en este asunto, lleva años mirando para otro lado mientras Ceuta, Melilla y otras regiones soportan en solitario una presión que debería repartirse a nivel nacional y europeo.

Es evidente que la inmigración ilegal es un problema estructural que no puede solucionarse con reproches cruzados. Sánchez y su equipo han rehuido sistemáticamente las ayudas europeas que podrían aliviar esta carga, quizás por evitar el coste político de aceptar condiciones que pongan en evidencia su incapacidad de gestión. En lugar de asumir su responsabilidad y liderar una estrategia coherente, prefiere enredarse en peleas partidistas que solo dejan a Ceuta y Melilla abandonadas.

Hablar de "solidaridad entre comunidades" suena bonito, pero es una falacia cuando desde el propio Gobierno central no se garantizan los recursos necesarios para atender a estos menores. No basta con repartirlos como si fueran cifras en un balance. Los MENAS necesitan atención, integración y un sistema que funcione, algo que Sánchez parece no querer abordar de forma seria. Mientras tanto, las ciudades fronterizas siguen saturadas y con unas infraestructuras que no dan más de sí.

El Gobierno socialista también debe asumir que no se puede seguir permitiendo una inmigración descontrolada. La falta de medidas efectivas para regular los flujos migratorios está provocando un colapso humanitario que perjudica tanto a los menores como a las comunidades receptoras. Esto no es solo un problema de Ceuta o Melilla; Es un problema de España y de Europa, pero Sánchez prefiere ignorarlo.

Es hora de dejar de buscar culpables y de empezar a actuar con responsabilidad. Si el ministro Torres y el Gobierno realmente quieren resolver esta crisis, deben aceptar las ayudas de Europa, reforzar las fronteras y crear un sistema de acogida sostenible. Hasta entonces, su discurso no es más que humo y sus críticas al PP un intento desesperado por desviar la atención de su propia ineficacia.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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