La Autopista Nacional
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Es curioso escuchar a la ministra Pilar Llop afirmar que el PSOE mantendrá su "contundencia" contra la corrupción este año. Suena bien, es verdad, casi como una declaración de intenciones para dejar claro que "caiga quien caiga" no hay espacio para la trampa y el abuso de poder. Pero cuando uno repasa los titulares de los últimos meses, el entusiasmo se diluye. ¿De qué contundencia hablamos cuando lo que hemos visto es a dirigentes socialistas salpicados por escándalos mientras desde Ferraz miran para otro lado o simplemente guardan silencio?

Es curioso escuchar a la ministra Pilar Llop afirmar que el PSOE mantendrá su "contundencia" contra la corrupción este año. Suena bien, es verdad, casi como una declaración de intenciones para dejar claro que "caiga quien caiga" no hay espacio para la trampa y el abuso de poder. Pero cuando uno repasa los titulares de los últimos meses, el entusiasmo se diluye. ¿De qué contundencia hablamos cuando lo que hemos visto es a dirigentes socialistas salpicados por escándalos mientras desde Ferraz miran para otro lado o simplemente guardan silencio?

No hace falta escarbar mucho para encontrar ejemplos. Están ahí, en las portadas y en los juzgados. Casos donde los ciudadanos esperábamos que el partido que presume de transparencia actuara con firmeza. Pero, en lugar de decisiones ejemplares, hemos visto tibieza, excusas y, en algunos casos, una estrategia clara de esperar a que el tiempo entierre los titulares. Si esa es la contundencia de la que habla la ministra, apaga y vámonos.

El "caiga quien caiga" parece más un eslogan que una realidad. Porque, si fuera cierto, veríamos investigaciones internas rápidas, expulsiones inmediatas y condenas políticas antes de que los jueces se pronunciaran. En su lugar, lo que tenemos es una política de omisión calculada: no dar explicaciones, no asumir responsabilidades, y, sobre todo, no incomodar a quienes aún sostienen el partido.

Los ciudadanos estamos cansados de las milongas, ministra. La corrupción no se combate con palabras grandilocuentes, sino con hechos concretos. La contundencia no se mide en ruedas de prensa, sino en acciones visibles que devuelvan la confianza a una sociedad que se siente defraudada por quienes deberían dar ejemplo.

Es hora de que el PSOE, y cualquier partido que aspire a ser tomado en serio, entienda que la lucha contra la corrupción no es un asunto de marketing político. Es una cuestión de principios, de ética y de respeto a los ciudadanos. Hasta que no veamos esa actitud reflejada en hechos, cualquier declaración al respecto será solo eso: milongas.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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