Cuando una institución nace para proteger, el primer deber de sus mandos es cuidar a los suyos. Por eso resulta tan demoledor que, tras la querella presentada contra el ya ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional por presunta agresión sexual, estén aflorando nuevos relatos y contactos de otras agentes que hablan de presunto acoso laboral y de un entorno que, lejos de amparar, habría presionado o intimidado.
