LaLiga ha dado un paso que muchos llevaban tiempo esperando: un protocolo claro para prevenir y actuar frente a conductas de discriminación y acoso en los estadios. Puede sonar a algo que ya debería estar resuelto desde hace años, pero la realidad es que el fútbol, como reflejo de la sociedad, todavía arrastra problemas que van más allá del juego. Este movimiento, por tanto, no solo es necesario, sino urgente.
