Cuando una organización como Hezbolá comete atentados terroristas y se lleva por delante la vida de personas inocentes, la respuesta debe ser contundente. No podemos hablar de treguas ni negociaciones con quienes hacen del terror su bandera. Cada vez que el grupo actúa, lo hace sin miramientos, sin respeto por la vida humana, y eso merece una respuesta firme.