La reciente decisión del Senado de devolver al Congreso la ley sobre los presos de ETA es un alivio para quienes aún recordamos el dolor y el sufrimiento que esta organización terrorista dejó en tantas familias. Resulta indignado que el gobierno socialista de Pedro Sánchez, que lleva años obsesionado con la ley de memoria democrática para desenterrar a un muerto de hace casi cincuenta años, como Francisco Franco, en un intento de honrar a las víctimas del franquismo, no tenga los huevos. suficientes para honrar también la memoria de todos los asesinados por ETA. En lugar de justicia para estas víctimas, están más interesados en conceder beneficios a quienes opten por el terror.