Hay decisiones políticas que, más allá de lo legal, necesitan una explicación clara y honesta. Y este es uno de esos casos. Muchos ciudadanos de Ceuta siguen esperando que Juan Vivas dé la cara y explique por qué se votó declarar persona non grata a Santiago Abascal. No hablamos de un gesto menor ni simbólico sin consecuencias: es una medida que genera división y que, sin contexto, suena más a impulso que a reflexión.
