Lo de Juan Vivas con Luis de la Barrera no es solo feo, es directamente inaceptable. Estamos hablando de un gerente de una empresa municipal, no de un figurante. Año y medio en el cargo y ni una sola reunión con el presidente de la Ciudad. Ni una. Cuesta creerlo cuando el mismo Vivas presume de cercanía y de saludar hasta al último vecino que se cruza por la calle.
