Cada vez que llega un informe triunfalista, conviene leerlo con cierto escepticismo. El último del INGESA pinta la Atención Primaria de Ceuta y Melilla como poco menos que un modelo a seguir. Sin embargo, basta hablar con pacientes y profesionales para darse cuenta de que la realidad no siempre coincide con ese relato tan pulido. Una cosa es el papel, y otra muy distinta el día a día en los centros de salud.
