El Partido Popular de Ceuta se ha dado un golpe en el pecho tras los resultados electorales en Extremadura, pero conviene decirlo con claridad: no ha sido un golpe certero. La lectura triunfalista que algunos hacen de los resultados roza más el autoengaño que el análisis político riguroso. Celebrar sin matices puede ser tan peligroso como ignorar el mensaje que realmente ha salido de las urnas.
