A veces olvidamos que, mientras dormimos, otros están trabajando para que nuestro día amanezca un poco más seguro. Eso fue exactamente lo que ocurrió la madrugada del pasado 1 de diciembre en el Puesto Fronterizo del Tarajal, donde agentes de la Policía Nacional detuvieron a un hombre que, en apariencia, solo arrastraba una simple requisitoria judicial por desobediencia dictada por un juzgado de Algeciras. Pero nada en esta historia era tan sencillo como parecía.
